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Cesar VidalCesar Vidal
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Salmo 1, 3
No resulta poco habitual que la gente ansíe dar buenos frutos y, de paso, prosperar.

Es curioso como enfoca el tema el salmista. Buenos frutos – no cabe engañarse – sólo puede dar el que se aparta del mal y, a la vez, se entrega de manera constante a la Ley del Señor. Ése es como un árbol que está alimentado por el agua de las corrientes y que, por lo tanto, puede proporcionar a su tiempo (subrayémoslo: a su tiempo) el fruto para el que fue plantado y que los demás buscan. Ése por añadidura no se secará y además prosperará. Al final, como todos sabemos, los frutos demuestran la clase de árbol y no se pueden pedir peras al olmo ni ocultar con palabras las realidades. Pero tampoco cabe engañarse: sin nutrirse de los principios que emanan del Libro sagrado no hay mucho bueno que esperar.

Publicado en Meditación del día
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11 Comentarios


Estimados compañeros y D. César:

Busco un buen trabajo de historia universal. Las´víctimas de la educación española queremos curarnos.

He visto que eunsa publica una Historia Universal en varios volúmenes. ¿Es aceptable?

Gracias.
[11] Enviado por ferfer el 19/08/2010 a las 14:49:24


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