Por qué dejé de ser de izquierdas: una presentación
Corría el año 1531 cuando un humanista inglés llamado William Tyndale comenzó a escribir una obra en respuesta a un ataque escrito que había lanzado contra él un conocidísimo dignatario. Defendía el dignatario que la apostasía siempre es mala porque implica el abandono de un cuerpo espiritual que existía siglos antes de que nosotros llegáramos al mundo. Sin embargo, Tyndale no veía las cosas de la misma manera. De hecho, distinguía entre apostasías buenas y apostasías malas. Las buenas eran aquellas que venían motivadas por la adhesión a la Verdad. Como ejemplo de la veracidad de su aserto, Tyndale esgrimía nada más y nada menos el ejemplo de Cristo y de sus apóstoles y, en un momento determinado de su exposición, lo argumentaba. Los apóstoles habían abandonado un cuerpo espiritual formado por los escribas y por los fariseos, por los sacerdotes del Templo que habían condenado al propio Jesús y que lo habían conducido ante Pilato. ¿Acaso – alegaba Tyndale - esa apostasía había sido mala? ¿Deberían haber permanecido en el seno del aquel cuerpo espiritual que se había enfrentado con Cristo o, por el contrario, habían hecho lo que debían apostatando de él?
Traigo a colación el argumento de Tyndale porque el libro que presentamos esta mañana es una colección de historias de apóstatas, apóstatas de una cosmovisión que más de una vez ha sido equiparada a la de una confesión religiosa.
Si seguimos con el símil incluso me atrevería a decir que en estas páginas se encuentran representadas las más diversas iglesias de la izquierda. Entre los apóstatas se hallan antiguos terroristas, comunistas clásicos, trotskystas, socialistas e incluso algún despistado socialdemócrata.
Para remate, no sé si en una ironía de los autores, su número es de 12, como los apóstoles, dato que debo recordar porque con la LOGSE ya es que no sólo se ignora el número de los apóstoles si que incluso no se sabe de su existencia. Dicho esto, he contemplado con satisfacción que no deseo ocultar que a mi, como autor del epílogo, me ha correspondido el lugar de Pablo de Tarso. Y esto lo digo no por vanidad sino porque yo comparto la afirmación paulina contenida en la primera epístola a los Corintios de que en la lista soy el último, casi, casi como un abortivo.
He disfrutado enormemente la lectura de las páginas de este libro. Por supuesto, conocía el pasado de algunos de los protagonistas siquiera porque como es el caso de Federico Jiménez Losantos o de Pío Moa han escrito memorias sustanciosas y sugestivas, amén de imprescindibles para comprender la reciente Historia de España. Sin embargo, la lectura incluso de esas historias hasta cierto punto sabidas me ha parecido nueva, fresca y apasionante. Y no quiero ya decirles lo que ha significado acercarme a personas cercanas y en algunos aspectos tan desconocidas como Carlos Semprún Maura, Pedro de Tena, Cristina Losada, Javier Rubio, Juan Carlos Girauta, Amando de Miguel, Horacio Vázquez Rial, José María Marco o Pepe García Domínguez.
Con toda la diferencia que pueda alegarse – y que, sin duda, existe – entre los protagonistas del libro, sin embargo, concurren muchos puntos en común.
1. Todos llegaron a la izquierda guiados por ideales nobles de justicia y de bienestar para el prójimo y no ansiosos de cobrar subvenciones o renegando de un pasado franquista o a la espera de alcanzar un cargo público.
2. Todos corrieron riesgos mayores o menores en la clandestinidad o en la revolución a diferencia de aquellos que fueron jefes de medios con Franco para luego serlo también con el PSOE.
3. Todos pusieron más carne en el asador que la mayoría de sus contemporáneos, aunque aquí – justicia obliga – debo insistir de nuevo en que mi caso es menor, muy menor en comparación con los demás personajes del libro.
4. Todos mantuvieron el peligroso hábito de leer y el no menos pernicioso de pensar de manera crítica y por cuenta propia.
5. Todos descubrieron en su carne y en Amando de Miguel, su alma la falsedad vinculada a la izquierda real y a las acciones de los izquierdistas.
6. Todos, al fin y a la postre, prefirieron la Verdad a la mentira y acabaron ubicándose en las derechas de signo más o menos liberal o más o menos conservador y
7. Todos nos llevan a pensar si para combatir con eficacia a las izquierdas no hay que ser antes de las izquierdas en lugar de nacer en otros lugares.
En ese sentido, el trabajo realizado por Javier Somalo y por Mario Noya es verdaderamente notable porque desbarata la propaganda barata a que nos tiene acostumbrados y pretende someternos la dictadura de lo políticamente correcto.
La libertad, la justicia, la Verdad y hasta, si me apuran, la belleza, rara vez han transitado por los campos de la izquierda. Más bien ha sido ésta una enemiga encarnizada de todas ellas. Sé que alguno me objetará el ejemplo de Picasso, pero, sinceramente, a mi el Guernica me parece un borrón espantoso si lo comparo con la Capilla Sixtina o las Meninas. Y en cuanto a la música ¿qué quieren que les diga? Creo que nunca me arrepentiré lo suficiente, estéticamente hablando, claro está, de haber cantado majaderías como ésa de “dum, dum, ¿quién es? El sable del coronel. Cierra la muralla”. Desde luego, mira que se puede ser majadero a ciertas edades y en ciertas circunstancias…
Precisamente por todo lo anterior son Javier Somalo y Mario Noya dos personas especialmente adecuadas para escribir esta obra.
En el caso de Javier, los que lo conocen en la dirección de LD o en el programa Debates en libertad de LDTV saben de sobra que mantiene un compromiso inquebrantable, insobornable e indomable con la libertad y con la verdad con todo lo que eso supone en una sociedad donde el gobierno se caracteriza por un uso masivo, continuado y sistemático de la mentira como arma política. A título personal, debo decir que este año le pedí que formara parte de la tertulia de directores que mantengo en la Linterna los lunes por la noche y debo confesar que no me ha dado más que satisfacciones por ese verbo exacto, esa acometividad denodada y esa limpieza de criterio que manifiesta en cada una de sus frases. Creo que no me desmentirá si digo que solemos pasarlo magníficamente en esa tertulia de análisis político porque Javier tiene mucho de esa Linterna irónica, documentada y contundente que a mi tanto me gusta hacer.
En el caso de Mario, responsable de libros en LDTV y de suplementos en LD, nos encontramos ante un ejemplo indiscutible de cómo se puede ser joven y, a la vez, leer, pensar y no caer en la izquierda. Es, desde luego, una prueba de que, se diga lo que se diga, sigue existiendo rebeldía, de la verdaderamente sana y sensata, entre la juventud y de que necesariamente no hay que ser de izquierdas cuando se tienen ciertas edades.
Me permito también felicitar a la editorial Ciudadela por la sensatez y el atrevimiento de publicar un libro así. También por iniciativas como la de esa página web donde otros pueden dar su testimonio de cómo dejaron la izquierda o por un video extraordinario de promoción en el que lo único que me chirria – debo decirlo – es ver mi imagen con Freddy Mercury cantando de fondo musical. A mi – lo reconozco – me gustan más los intérpretes de Camino del Sur, pero reconozco que es algo secundario y, desde luego, subjetivo.
Y, si me lo permiten, desearía regresar a William Tyndale con el que comencé esta presentación. La apostasía no es mala en si. De hecho, puede ser buena, incluso obligada moralmente cuando tiene lugar por amor a la Verdad. Les sugiero pues que lean este libro porque, en caso de que sigan siendo de izquierdas, todavía están a tiempo de cometer una apostasía de las buenas.
259 Comentarios
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¡Válgame el cielo! Si el nivel de los intelecutales de la derecha es el suyo, Sr. Vi dal, yo me hago del khmer rojo... Le cito:
"la belleza, rara vez han transitado por los campos de la izquierda. Más bien ha sido ésta una enemiga encarnizada de todas ellas. Sé que alguno me objetará el ejemplo de Picasso, pero, sinceramente, a mi el Guernica me parece un borrón espantoso si lo comparo con la Capilla Sixtina o las Meninas. Y en cuanto a la música ¿qué quieren que les diga? Creo que nunca me arrepentiré lo suficiente, estéticamente hablando, claro está, de haber cantado majaderías como ésa de “dum, dum, ¿quién es? El sable del coronel. Cierra la muralla”.
Yo le daria una oportunidad para que vuelva a leer este parrafo. Creo que si es usted una persona culta de verdad se dará cuenta de la enorme cantidad de tonterias y de la ignorancia que manifiesta en él. Estoy convencido de que esto no es mas que fruto de la vehemencia anti-izquierdista que le ciega el entendimiento. Si no es asi, sinceramente, su credibilidad queda e totalmente en entredicho. Ande, vuelva a leerlo. Yo no me resigno a señalar lo obvio. Me dan ganas de leerme sus libros para ver si el rigor es el mismo. ¡Pobre de sus lectores! Encima se le oye a usted por la radio con tanta seguridad que parece que sabe de que habla. Demuestre que es cierto y que es buena persona si es que aspira a ello.
Un saludo cordial
Ramírez66 #257
He leido por casualidad tu post #257, y me parece digno de ser contestado.
Dudo muchísimo que el propio D. César te lo corresponda, pues dada la hiperinflación de posts de su blog, no le dejaría mucho tiempo para otros asuntos.
Esos descalificativos personales como “ciega el entendimiento” y ¡pobres de sus lectores!, considero que sobran, y me alegraría que llegases a coincidir conmigo.
Sin embargo, creo tu post intenta ser serio, por lo que te ayudaré con algunas matizaciones:
El propio concepto “intelectuales de la derecha” es muy discutible, es mas virtual que otra cosa, y me parece mas un invento de los “intelectuales de izquierda”, para desprestigiar a los que no son de su cuerda.
Sin embargo, los autodenominados “intelectuales de izquierda”, sí que son un grupo real, con intereses partidistas. Por tanto, si están anclados a una tendencia política, pierden su independencia, por lo que el propio concepto de “intelectual” les viene muy ancho.
Quien debería volver a leer el párrafo, eres tú, Ramirez66. Te lo voy a facilitar:
“La libertad, la justicia, la Verdad y hasta, si me apuran, la belleza, rara vez han transitado por los campos de la izquierda. Más bien….”
¡Vaya!, Ramirez, te has dejado en el tintero lo de “.. y hasta, si me apuran,”. Te diré lo que si es obvio: que es un olvido tendencioso, que has empleado para tus intereses dialécticos. Técnica muy propia de las “izquierdas”, lo que las descalifica. Y también a ti, Ramírez, aunque aún creo no equivocarme en que puedas ser recuperable para la razón. Por eso te escribo.
Te ruego disculpes, si me contestas, que no te corresponda personalmente, pues en realidad tenemos problemas bastante gordos por ahí, mas perentorios, y ya prefiero huir de demasiadas disquisiciones puntuales.
Ni tú, ni yo, ni nadie, es absolutamente perfecto. Pero César Vidal, es uno ce los principales iconos actuales de la Libertad Democrática, y como tal debe ser respetado.
Espero haber sido de ayuda. Un Saludo, también cordial.
Proterio
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256] Enviado por
Proterio el 14/02/2009 a las 01:42:48
Proterio:
Creo que el dichoso "si me apuran" no es mas que un salvavidas que se suele colocar antes de escribir cualquier tonteria pero que en ningún caso menoscaba la estulticia de lo escrito. Entiendo que piense que ha habido mala fe en no incluir la dichosa expresión. Le recuerdo que el texto esta entero a escasos centímetros de estas mismas letras y que nunca he subestimado a los lectores de este Blog hasta el punto de considerar que son incapaces de alzar la mirada unas décimas de grado. Entiendo su sospecha que es un sentimiento generalizado en la derecha española (recalco lo de española) la sospecha y el miedo. Tampoco queria ser yo tan duro y negar el concepto "intelectual de derechas" . Si le doy la razón en que nadie es perfecto, lo de icono de la Libertad, puede, de una Libertad algo estrecha para mi gusto.
Un saludo cordial
¡Enhorabuena D. César por toda su labor realizada en la radio, que es el medio en el que más le he oído! Sin embargo el otro día le oí asemejar el socialismo español con el falangismo, y en mi opinión este último, tiene una componente a parte de nacional (que se dijo en la radio el otro día, una componente cristiana importantísima y definitoria. En lo social no estaría mal la equiparación. En política, el socialismo español se ha quedado en los tiempos de la república y el falangismo evolucionó bajo el franquismo hacia la democracia (aquí ya puede haber corrientes y opiniones en contra...).
Un cordial saludo,
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259] Enviado por
ñaki el 25/04/2010 a las 19:43:52