Juan 8, 32
“Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres”
Las palabras de Jesús tienen un contenido que me parece imposible de negar. La libertad sólo puede alcanzarse – o recibirse – cuando se conoce la Verdad y uno se adhiere a ella de todo corazón. Sin Verdad no hay libertad y quizá por eso uno de los mayores enemigos de la libertad de los últimos tiempos se atreviera a decir que no es la verdad la que nos hace libres sino la libertad la que nos hace verdaderos. Gravísimo error. El que no conoce qué esclaviza y quién lo esclaviza difícilmente puede ansiar la libertad de manera cabal. Hasta es muy posible que ansíe una servidumbre propia de los esclavos felices. Mientras escribo esto me acuerdo de un pobre toxicómano al que conocí hace treinta años cuya vida se veía aniquilada por el consumo de heroína. Cuando su madre y algunos miembros de la iglesia en que ella se congregaba fueron a verle y le hablaron de la libertad que podía tener en Jesús, el infeliz se indignó diciendo que nada le daba tanta libertad como la droga. Unos meses después, aquella sustancia blanca lo arrancó de este mundo, pero hay que ser muy perverso o muy cándido para afirmar que lo liberó. Lo único que libera es la Verdad.
14 Comentarios
Lo primero que quisiera decir es que me siento profundamente sobrecogido de la altura espiritual e intelectual de muchos de los amigos que participan en este blog. Desde aquí un abrazo a todos. También agradecerle muy especialmente, D.César, esta oportunidad que nos brinda para encontrarnos en torno al Señor, cada uno desde sus personales circunstancias. No se imagina el consuelo que me produce que este intercambio pueda ocurrir todavía y pueda ocurrir de este modo. Muchísimas gracias.
Hoy casi preferiría sólo escucharos y gozar de vuestras palabras. Sólo voy a abundar en un aspecto. Durante gran parte de mi vida me fascinó (y aún me tiene fascinado)la idea griega de verdad como des-velamiento o des-cubrimiento ("alétheia"), hasta que me dí cuenta, gracias a mi humilde y precaria experiencia de Dios, que la Verdad, con mayúscula, no se descubre, se da, se ofrece, se dona a sí misma para salir a tu encuentro. La Verdad nos sale al encuentro, es encuentro en sí misma, y sólo entonces la descubrimos.
Dios, Yavé, El que es o Yo Soy, en la persona de su Hijo, Jesús, se abre en un infinito ejercicio de amor hacia, para y por nosotros. Hasta el punto de que, como Juan mismo afirma sin ninguna ambigüedad, Dios es amor. Verdad, amor y ser son uno en Dios, unidad hecha carne en la figura de Cristo. Y nosotros, criaturas del Señor, participamos de esta naturaleza. Tendemos, pues, naturalmente hacia Él, aunque lo neguemos o no cobremos conciencia de esta necesidad de plenitud espiritual. Este misterio, inalcanzable para la razón humana, Dios nos lo ofrece por amor. Toda vida humana consiste, en su núcleo más íntimo, en irse acercando a este misterio insondable del amor de Dios, en aprender a escuchar en nuestro interior la llamada incesante de Dios que nos atrae hacia sí. Dios nunca calla o nos deja abandonados: es nuestra sordera la que nos impide oírle. Es este Amor, la Verdad, lo que nos hace libres.
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11] Enviado por
doiraje el 06/03/2008 a las 20:48:48
Sólo el "estilo ZeTapé" (una mezcla de envidia, cursilería, trasnochismo, afán de revancha, y profunda ausencia de espíritu crítico), podía concebir aquella superficialidad inane de "la libertad es la que nos hace verdaderos".
Cuando lo oí (en un periódico de tirada gratuita), solté una tremenda carcajada y a continuación se me puso una especie de profundo vacío en la boca del estómago. Se me antojó que Zetapé había conseguido por fin dar el ansiado "rebuzno final", algo así como el clímax de su congénita ausencia de intelectualidad y de vergüenza propias.
"Bienvenidos a Pitufolandia", pensé para mis adentros.
La apoteosis de la más absoluta nada ideológica, de su yermo proyecto vital... una "sabiduría" estreñida e imposible, la de este Zetapé, con estas sus grandilocuencias carentes de contenido que producen mareos y hacen sonrojar al espíritu.
Una mentira, por muy libremente que sea pronunciada, no nos hace libres, y si la llegamos a creer y acaba siendo asimilada a nuestro conjunto de valores, en realidad nos está haciendo esclavos de algo falso. Así pues, la meta es conseguir la Verdad, para, una vez asimilada, ser así libre de la mentira.
La libertad no nos conduce a la verdad, y el ejemplo eres tú ZetaPé, que nos llevas mintiendo desde aquel fatídico Golpe de Estado del día 11 de marzo del 2004.
Dios te reprenda en tu práctica diaria de maldad, ceguera, mentira e ignorancia.
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12] Enviado por
SW1977 el 07/03/2008 a las 00:44:34
Enhorabuena Don Cesar por su blog y en definitiva por los programas de radio y sus libros. Pocas son las veces que no estoy de acuerdo con sus opiniones y es un placer escuchar con que respeto y serenidad proclama su desacuerdo en cualquier tema que trata. Por eso y porque en mi casa le escuchamos casi a diario...necesitamos que nos dure usted otras 10 legislaturas más; le digo esto porque en las fotos de su album le vemos con unos cuantos kilitos de más y mi señora esta preocupada por su salud. Cuidese por favor.
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13] Enviado por
OVETUS el 07/03/2008 a las 01:14:23
Hablo como cristiano y creyente en esas palabras de Jesús recogidas en Juan 8: 32. Pienso que no es incompatible creer que la Verdad (es decir, Cristo: cf. Juan 14: 6) nos hace libres, con decir que la libertad nos hace verdaderos.
Primero, porque cuando uno es libre tiene más fácil ser auténtico. El pecado esclaviza y nubla nuestra voluntad (ver Romanos 7: 15ss.; Mateo 6: 22-24).
Segundo, porque Cristo, en tanto que Salvador, es también nuestra Libertad. Y cuando él actúa sobre nosotros, liberándonos, nos rescata de la falsedad del pecado y nos torna auténticos y veraces (cf., de nuevo, Mateo 6: 22-24, y Efesios 4: 20-25).
Un cordial saludo.
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14] Enviado por
Cordura el 07/03/2008 a las 15:12:01