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Where Could I Go But to the Lord

03/03/2018
Publicado en Música
La verdad es que enciende uno la televisión o la radio y es para echarse a temblar. En España, los golpistas catalanes siguen impunes mientras Rajoy sigue aferrándose al poder para no comparecer ante un juez y acabar en prisión.

Todo esto se habría solucionado si Rajoy hubiera dimitido hace seis años cuando aparecieron los primeros datos terribles sobre la financiación ilegal en el PP, pero entonces se enrocó en su puesto y ahí estamos. De la corrupción relacionada con el PSOE o con el nacionalismo catalán, debe señalarse que, de manera llamativa, las causas parecen estar durmiendo en los tribunales el sueño eterno. Y para colmo, Montoro sigue robando a los españoles para mantener a las castas privilegiadas.

A este lado del Atlántico, tampoco es que estén las cosas para lanzar cohetes. En Nicaragua, la dictadura sigue asentada sin que nadie la menciona. En Venezuela, Maduro se consolida frente a una torpe oposición. En Cuba, los disidentes están peor que antes de la visita de Obama. En Brasil, da miedo salir a la calle y hay que preguntarse que dio Lula al COI para que se prestara a lo que estamos contemplando. Ni siquiera en Estados Unidos es para lanzar cohetes porque si bien Trump está orientando adecuadamente la política interior, está encadenado por el Deep state y nada indica que dejará la estúpida política armamentística de las últimas décadas.

Ante situaciones así – y otras mucho peores - caben tres opciones. Una es la del avestruz. Cerremos los ojos y nada nos pasará.

La segunda opción es cerrar los ojos, pero en el sentido de no querer ver lo que sucede y seguir apoyando lo que no son sino edificios que se tambalean. Como la conducta anterior la entiendo, pero no puedo compartirla. Es más la simple idea de confiar determinados listas en las que van ciertos sujetos no me tienta lo más mínimo.

La tercera opción es preguntarse a dónde ir y aquí entra la canción de esta semana porque la verdad es que sólo podemos acudir con garantías a Jesús. A Jesús que no a alguna peculiar institución que pretende representarlo en régimen de monopolio y que ha aprovechado esa afirmación para acostarse con todo poder fáctico que se le ha puesto al alcance o, como me decía el director de un centro local de COPE, “el problema de… - y aquí daba el nombre de un cardenal – es que le gusta mucho acostarse con los políticos”. Por supuesto, la afirmación – rigurosamente exacta – no se refería a la vida privada del cardenal sino a sus coqueteos duros y continuos con el poder. Cuando hablo de Jesús hablo de Jesús, no de los que usurpan su nombre y su lugar.

Creo que nadie debería llamarse a engaño: en este mundo sólo se puede acudir a Jesús y eso es lo que expresa esta canción. Es una canción de alegría porque reconoce que en esta vida hay muchas circunstancias extraordinarias que nos proporcionan felicidad, pero también hay otras menos gratas e incluso dolorosas. La tentación, la maldad, la hipocresía, la corrupción, la inseguridad, el temor pueden asediarnos, pero de ellos sólo nos librará Jesús el mesías-siervo. Si no ha hecho la prueba, hágala. No quedará defraudado.

He escogido dos versiones de esta maravillosa canción. La primera es de Elvis Presley y - ¿hay que decirlo? – resulta espléndida. La segunda – con subtítulos en inglés – es de la Gaither Vocal Band. Excelente. Disfruten de la canción, pero, sobre todo, mediten en su mensaje. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!

Aquí está Elvis

https://www.youtube.com/watch?v=4w3BOJ5V3nE

Y aquí la GVC y un grupo de amigos extraordinario

https://www.youtube.com/watch?v=VqRO7DbK86g







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