Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Shanghai (VIII):  el museo de la propaganda

10/08/2017
Publicado en Viajes
La manera en que el régimen chino ha conseguido integrar la Historia pasada con la presente resulta verdaderamente prodigiosa. Mientras en España, Franco sigue vivo gracias a la izquierda y a los nacionalistas – la derecha lleva décadas intentado que se olviden del dictador – en China, han optado por la fórmula de que Mao acertó en el setenta por ciento y se equivocó en el treinta y han seguido hacia adelante.

En otras palabras, Mao cometió errores, pero consiguió logros más que notables y, en cualquier caso, está muerto y enterrado y vivimos otros tiempos. Una muestra verdaderamente extraordinaria de esa conducta es el museo de la propaganda de Shanghai.

A pesar de sus dimensiones reducidas, el museo es uno de los lugares de parada obligatoria no sólo por cuestiones históricas sino también sociológicas y estéticas. Desde luego, hay que reconocer que los comunistas fueron siempre maestros de la propaganda. El mismo Goebbels no fue más allá de perfeccionar algunos de sus avances en el terreno de la intoxicación de mentes, pero los maestros eran comunistas. En China, comenzaron modestamente en el terreno de la propaganda. A decir verdad, los primeros carteles recuerdan los anuncios publicitarios de la famosísima Shanghai Lili. Sin embargo, en poco tiempo crearon su propio realismo socialista que fue evolucionando hacia formas propias.

Siempre he pensado que la capacidad artística va más allá de la ideología. La propaganda nazi de Leni Riefenstahl me repugna, pero no se me ocurriría negar que estaba dotada de un talento extraordinario. El mensaje comunista de Eisenstein me indigna, pero debo reconocer que era un genio de la cinematografía. Y así podría multiplicar los ejemplos.

En el museo de la propaganda, se puede seguir un camino que pasó por la relación más estrecha con Stalin, que implicó la ruptura con Jrushov – motejado de revisionista – que asumió batallas como la guerra de Corea o la defensa de los negros en Estados Unidos, que se sumó al caos sangriento de la Revolución cultural y que, en un momento dado, se desvinculó del culto a la personalidad porque la nación entraba por otra senda, una senda, precisamente, de emancipación del maoísmo. Ni Deng ni, por supuesto, Xi volverían al culto a la personalidad. A decir verdad, no lo han necesitado para empujar a la nación a la cabeza del mundo ni para contar con un control del partido que ya hubiera deseado Mao.

Pero, por encima de todo, también se puede ver que nada permanece a lo largo del curso de la Historia. Mao murió – como Stalin, como Castro… - la revolución cultural desapareció y la nación siguió adelante. De hecho, en la tienda y por un precio modesto, se pueden comprar – y son originales - brazaletes de los guardias rojos de la revolución cultural, postales de propaganda, dazibaos – sí, hubo una época en que existieron los dazibaos – e incluso pinturas.

No pude evitar salir del museo con una idea en la cabeza que la Biblia expresa una y otra vez: los reinos y los imperios desaparecen, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

CONTINUARÁ







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