Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




Blog

¡Quitad las manos!

11/01/2018
Publicado en Actualidad
Viví mis primeros años bajo la dictadura de Franco. No fueron los peores del régimen, pero la libertad de expresión no estaba entre sus virtudes. Cierto, la iglesia católica resultaba omnipresente, pero, en términos generales, la inmensa mayoría de la población participaba masivamente en ritos, fiestas y celebraciones que, en algunos casos, hace décadas, desaparecieron.

El yugo y las flechas aparecían en las viviendas sociales del franquismo, pero el peso de la Falange era testimonial. Franco era presencia continua en los medios, pero la mayoría de las veces en relación con actos protocolarios. En algún caso, aquellas instancias eran agobiantes, pero no constituían la tónica general más allá de media docena de días al año si es que llegaban. Incluso la censura se fue relajando como recordarán los que vieron la espalda de Rocío Jurado en televisión. Con inmenso dolor, tengo que decir que, durante los últimos años, comparativamente la situación se ha deteriorado de forma angustiosa gracias a la acción de determinados lobbies. Piénsese, por ejemplo, en el cansino nacionalismo catalán o la asfixiante ideología de género. Nunca vi una cabalgata de reyes con la bandera de la Falange o la imagen de un santo, pero ahora esas cabalgatas tienen que incluir muestras de apoyo a los golpistas de Cataluña o contar con homosexuales o transexuales. Bardem, a pesar de su conocida relación con el PCE, dirigió películas y recibió premios, pero me gustaría ver ahora a alguien que pueda aparecer por el mundo de la cultura tras decir que está hasta las partes nobles de la nefasta ideología de género. Yo pude comprar entonces El capital de Marx y libros sobre la revolución rusa, pero que alguien intente seguir publicando – y no sólo publicando - en Cataluña después de definirse como abiertamente contrario al nacionalismo y a ver hasta dónde llega. Recuerdo incluso que el profesor más liberal que tuve durante el bachillerato fue el de Formación del Espíritu Nacional que venía de Falange, pero que, a la vez, veía positivamente que fuéramos a una monarquía parlamentaria. Discuta alguien ahora el insostenible estado autonómico y que no le pase nada. Todo esto ya me parece de por si preocupante, pero me indigna todavía más cuando las víctimas del totalitarismo de la ideología de género o del nacionalismo son los niños. En nombre de la libertad y la decencia… ¡quitad las manos de ellos!







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