Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de sesenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Por qué España se quedo sin el Plan Marshall

19/10/2016
Publicado en Historia
Hace unos días, alguien manifestó su extrañeza ante mi afirmación de que España se había quedado sin el Plan Marshall a causa de la iglesia católica y, más concretamente, de los obispos. El tema es más que conocido y está muy documentado, pero, como tantas otras cuestiones, es ignorado por la mayoría de los españoles sometidos a un adoctrinamiento de siglos. A continuación vienen los datos.

En 1946, resultaba obvio que el régimen de Franco iba a sobrevivir. De hecho, el gobierno de Estados Unidos manifestó su voluntad de incluirlo en el famoso Plan Marshall. Sin embargo, al fin y a la postre, no fue así y España retrasó más de una década su reconstrucción.

El Plan Marshall fue un plan de reconstrucción de Europa con la ayuda de los Estados Unidos que se denomina así por el general norteamericano del mismo nombre. Como es lógico, Franco tenía interés en que España entrara en el Plan Marshall y su gobierno invitó al senador norteamericano Alvin O´Konsky a “conocer la realidad de España”. O´Konsky quedó favorablemente impresionado y el 30 de marzo de 1948 logró que la Cámara de representantes de Estados Unidos propusiera la inclusión de España en el Plan Marshall.

Truman era favorable a la entrada de España y sólo puso una condición, la de se permitiera la libertad religiosa en España. No se trataba de que España dejara de ser un estado confesional católico ni tampoco que se reformara el Fuero de los españoles. Lo único que pedía el presidente Truman era que el artículo 6 del Fuero se interpretara de una manera más generosa.

Franco dirigió un despacho a monseñor Tardini, secretario de Estado del Vaticano, para que el Vaticano se pronunciara al respecto. Tardini tardó en responder al despacho de Franco cuatro años - ¡cuatro! – y entonces lo hizo en el sentido de que el artículo 6 debía aplicarse en un sentido estricto ya que “constituye una grave obligación de conciencia con todas sus consecuencias”.

En el invierno de 1948, el Plan Marshall no llegó a España y tan aciaga circunstancia se producía sobre el trasfondo de la Declaración universal de Derechos Humanos proclamada el 10 de diciembre y cuyo artículo proclamaba la “libertad de cambiar de religión o creencia”.

En octubre de 1949, Truman decidió dar una nueva oportunidad al régimen de Franco y envió a un grupo de legisladores a España en viaje no oficial. Los norteamericanos visitaron varios lugares de culto protestante en España y llegaron a la conclusión de que no podía concederse a España el Plan Marshall aunque, a instancias de los protestantes españoles, recomendaron la apertura de relaciones diplomáticas.

El 14 de mayo de 1951, llegó a España un nuevo embajador, Stanton Griffith, que, al presentar credenciales, insistió en que no era admisible “la intolerancia religiosa en España”. La oferta seguía en pie: Plan Marshall a cambio de libertad religiosa y el 15 de octubre, Griffith presentó un memorandum volviendo a exigir la libertad religiosa. Fue inútil.

En 1952, España tuvo posibilidad de entrar en la NATO, pero la condición siguió siendo la libertad religiosa. Ante la negativa del gobierno español, el 7 de febrero Truman pronunció un famoso discurso en el que atacó al régimen de Franco y anunció que vetaba el ingreso de España en la NATO. Dos días después dimitió el embajador Griffith. Su cometido fundamental, según sus propias palabras, había sido lograr la libertad religiosa y, al fracasar, renunciaba a su cargo. Griffith señaló que si España no estaba en la NATO ni en el Plan Marshall se debía a “las interminables demoras del Gobierno español en conceder la libertad religiosa”. Era lógico que así fuera porque, según Griffith, “toda la política exterior de Truman hacia España gira exclusivamente en torno al problema protestante”.

España se vio privada del Plan Marshall y tardó más de una década en despegar. Se habían perdido casi quince años y la causa no era otra que la había causado tantos males a lo largo de la Historia de España: la intolerancia religiosa.

La intolerancia religiosa – que incluyó declaraciones directas de los obispos – provocó que España no pudiera acceder al Plan Marshall ni tampoco entrar en la NATO. La consecuencia inmediata fue una prolongación del aislamiento internacional unida a un retraso en la recuperación.







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