Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Nicaragua existe (y II)

04/05/2018
Publicado en Actualidad
Comentaba la última vez que el problema de Nicaragua no era la reforma legal anunciada sino la dictadura sandinista encabezada por Daniel Ortega.

Para ser sinceros, si los cambios que pretende en seguridad social y pensiones fueran la razón real de los muertos que ensangrientan las calles nicaragüenses habría que llegar a la conclusión de que la décima parte de lo que ha hecho Montoro con España habría sido causa suficiente para el estallido de una guerra civil. No es así. A decir verdad, la reforma es el pretexto para la protesta social, una protesta social cuyas vías habituales en las instituciones y los medios ha cegado desde hace años Daniel Ortega. Como todos los sistemas socialistas, el sandinismo ha podido mantenerse con una mezcla de liberticidio, corrupción y clientelismo. Con los medios controlados y la oposición desarticulada mediante el socorrido expediente de dejar que se autodestruya, con la corrupción favoreciendo a empresarios y parientes y con un clientelismo volcado en determinados sectores sociales que no son precisamente los que crean riqueza, era de esperar que el sandinismo fuera como el PSOE en Andalucía o el nacionalismo en Cataluña, es decir, una eterna desgracia perpetuada a través de las urnas. El sistema ha empezado a cuartearse cuando el dinero se ha acabado y el pasado superávit de la Seguridad social se ha transformado en inquietante déficit. En otra nación, de esa coyuntura se sale mediante la mala baba expresada en las tertulias de radio y televisión y la esperanza de que todo puede solucionarse tras las elecciones. Da lo mismo que las tertulias no pasen del tópico o que nada se arregle con otros comicios. Da lo mismo porque el desahogo ha funcionado y el sistema aguanta siquiera otro poquito. En Nicaragua, no cabe esa posibilidad y al cansancio de unos empresarios que contemplan que las vacas gordas van desapareciendo, se suman clientelas cuyos pesebres cuentan con menos pienso y una generación estudiantil harta del oficialismo sandinista. La incapacidad para controlar simples algaradas y el despotismo propio de los dictadores ha desembocado en muertes. Sin embargo, no cabe engañarse. No es un problema puntual. Se trata de una crisis del sistema. O Nicaragua recupera siquiera algunos espacios donde se pueda respirar con libertad y el dictador Ortega se convierte en materia del pasado del que jamás debió emerger o el futuro puede ser trágico.







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