Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Los siete pilares de la sabiduría

23/09/2014
Publicado en Historia, Memorias
Fue en julio de 1975. Un grupo de alumnos de San Antón recorríamos París bajo la dirección del padre Félix que, no obstante, nos dejaba bastante libertad. Mis compañeros habían parado a hacer no sé qué y yo aproveché para entrar en una librería. De repente, mis ojos se detuvieron en dos volúmenes inmaculadamente blancos en cuya portada aparecía un retrato a plumilla de T. E. Lawrence, el famoso Lawrence de Arabia.

Eran caros y dejaron mi presupuesto tiritando, pero aquel verano de museos y monumentos para mi y algún streap-tease y películas como Enmanuelle para buena parte de mis compañeros, me adentré en las aventuras del oficial británico en el desierto y en los vericuetos de la primera guerra mundial. He regresado después a Los siete pilares… tanto en español como en inglés haciéndome incluso con una primera edición. Sigue siendo uno de mis libros de cabecera. Quizá es así porque a lo largo de sus páginas aparece descrito un gran sueño vivido hasta el límite, tanto que pudo significar el fin de la vida de Lawrence y, en no escasa medida, le acabó costando la razón. En la obra, dedicada a una egipcia a la que Lawrence había amado tiempo atrás, se cumple la máxima que el propio autor trazó, aquella que decía que hay dos clases de soñadores, los que sueñan mientras duermen y los que lo hacen despiertos. Éstos últimos son los verdaderamente peligrosos. Leyendo la prensa de estos días, no he podido evitar preguntarme si el prodigioso texto no encierra también una gran lección, la de que siempre que los imperios occidentales han pretendido modelar aquella parte del mundo no sólo han fracasado sino que también han sembrado las semillas de futuras guerras. A fin de cuentas, lo que no pudieron estabilizar Lloyd George y Clemenceau, ¿por qué tendría mejor fin bajo alguien mucho más lejano llamado Barack Obama?







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