Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Las Lun Yu de Confucio (II)

23/05/2018
Publicado en Lecturas – y películas – recomendables
Las enseñanzas de Confucio resultaban tan sencillas, tan prácticas y, a la vez, tan susceptibles de poder ser llevadas a la práctica sin ocasionar convulsiones que no resulta extraño que tuvieran una enorme influencia de manera casi inmediata.

De hecho, la veneración por el sabio no tardó en convertirse en una religión que por sus propias características de respeto a todo lo anterior y de búsqueda del bien común se convirtió en la oficial de China durante siglos. En teoría, al menos, la influencia del confucionismo quebró con la proclamación de la República en China y el final del imperio a inicios del s. XX, y tal corriente habría quedado confirmada con la victoria del comunista Mao en 1949. Sin embargo, es dudoso que el maoísmo se viera totalmente libre de la mentalidad confucionista. Ciertamente, a finales de los sesenta e inicios de los setenta se desarrollaron campañas específicas en su contra - lo que indica que seguía bien vivo - pero ni siquiera Mao pudo impedir que Confucio lo impregnara. Su insistencia en el papel de la educación representado por la denominada Revolución cultural ; su complacencia con las confesiones públicas de los errores ; la supuesta redención, reeducación y rehabilitación en campos de concentración y cárceles ; o su canto al pasado - aunque fuera reciente - pueden ser calificadas de vestigios del confucionismo aunque perversos y tamizados por el filtro del marxismo-leninismo. Muerto Mao y sumergida China en un programa de modernización en el que se pretende que coexistan la burocracia comunista con el capitalismo occidental, hay que indicar que el análisis que pretendía que Mao había logrado vencer al confucionismo parece esencialmente erróneo. En buena medida, las opciones políticas y económicas defendidas, por ejemplo, por el comunista Deng Xiao-ping recuerdan extraordinariamente los principios de Confucio. En el mejor estilo de las Lun-yu, el nuevo gobierno chino insiste no en reformar democráticamente el sistema sino en conservarlo corregido por la acción de los sabios. Éstos deben combinar la eficacia con la benevolencia y el conocimiento con el ejemplo moral especialmente necesario en una época que cada vez se señala más por la corrupción. Incluso valores aparentemente tradicionales y retrógrados como el del culto a los antepasados o la piedad filial están comenzando a ser defendidos desde una óptica totalmente confucionista. No faltan, desde luego, razones para ello. Si el sistema de seguridad social es desmantelado - y hay razones poderosas para pensar que así será - la familia tendrá que recoger a los ancianos y preservarlos de las inclemencias anejas a la vejez y para hacerlo es difícil pensar en un soporte ideológico mejor que el del confucionismo.

Es posible que Confucio no lo intuyera jamás pero sus Lun-Yu iban a modelar de manera extraordinaria la historia de China a lo largo de milenios y con ello iban a cambiar la historia de la Humanidad. En la actualidad, la conciencia de esa circunstancia es más importante que nunca. El s. XXI ha sido anunciado por algunos agudos observadores como el siglo de China. Sea o no así, lo cierto es que nadie puede comprender China sin captar siquiera en una mínima instancia el contenido y el espíritu de las Lun-yu de Confucio.







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