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La verdad del 11-M

28/02/2017
Publicado en Historia
El 11-M marca un antes y un después en la Historia de España. También en la mía personal porque esas bombas me despertaron – vivía entonces cerca de la estación del AVE en Madrid – y porque nunca me olvidaré de las noticias que se fueron difundiendo lo largo del día, de la angustia creciente al ver cómo se manipulaba al pueblo español y del horror al contemplar cómo una sociedad mayoritariamente acobardada y ovejuna eligió a Rodríguez Zapatero para desgracia suya.

El 11-M tuvo muchas víctimas. Directas, casi doscientos muertos y millares de heridos; directas, pero menos claramente, las generaciones españolas que cargarán siempre con las consecuencias de la cobardía de millones, de la rendición de casi todos los medios de comunicación a la mentira, de la conducta vergonzosa de los políticos – los más miserables de todos los socialistas y comunistas y los nacionalistas vascos y catalanes, pero, lamentablemente, no los únicos – de una administración de justicia indigna de tal nombre y de las cloacas del poder que ayudaron a construir una verdad oficial cuyos beneficiarios resultan fáciles de identificar.

El régimen de 1978 también comenzó a morir entonces porque su sistema de corrupción limitada y de castas privilegiadas empezó a cuartearse. ZP no respetó el pacto de la Transición sino que quiso excluir a la derecha con la colaboración de los nacionalistas catalanes y vascos. Además abrió los brazos a los asesinos de ETA y a la inmensa codicia del nacionalismo catalán. El resultado fue herir un sistema frágil y abrir la puerta a las reclamaciones más delirantes de los nacionalistas. Mientras impulsaba delirios como el matrimonio homosexual o la alianza de civilizaciones, la crisis económica no tardó en llegar y lo hizo un año antes que en el resto del mundo. Unas castas malvadas, pero inteligentes se hubieran refrenado entonces para no matar a la gallina de los huevos de oro. Sucedió – lo anuncié entonces – todo lo contrario. Las castas privilegiadas españolas son malignas, pero tan estúpidas como para pensar que su saqueo puede durar eternamente. Se lanzaron todavía más por el camino de la corrupción y del saqueo. El resultado es obvio desde hace años porque Rajoy ha continuado la política suicida de ZP.

Mientras tanto, el 11-M era olvidado de manera consciente. A día de hoy es una causa muerte. Incluso uno de los periodistas que más se destacó en su día por intentar encontrar la verdad de los atentados se descolgó hace unos meses profiriendo la increíble majadería de que había sido un ataque de Marruecos y que las pistas falsas las habían sembrado las fuerzas españolas para ocultarlo y evitar una guerra. Si alguien que estuvo en el bando de los buenos, podía rebuznar así, ¿qué se puede esperar de los que nunca quisieron que se conociera la verdad?

Al final, la llama por intentar conocer la realidad del 11-M se mantiene, pero fuera de España. Sólo los exiliados o los extranjeros parecen interesados en que se sepa la verdad. El documental que les acompaño es una prueba de la veracidad de lo que acabo de afirmar. Ha tenido que ser un francés – me enteré de su trabajo hace ya bastante tiempo – el que ha filmado un documental donde queda de manifiesto la falsedad de la versión oficial del 11-M. En España, desde luego, era imposible porque ninguna televisión o productora hubieran asumido esa tarea. Mucho menos los poderes públicos. Estoy convencido de que encontrarán interesante el documental. No lo es menos la actitud de un pueblo que mayoritariamente decidió no saber la verdad. ¿Puede sorprender lo que pasa a diario en España?

https://vimeo.com/204151970







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