Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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¿La república abandonada?

06/03/2018
Publicado en Historia
Desde hace años se ha difundido machaconamente que la suerte de los vencidos en la guerra civil española se debió al abandono y la traición de las democracias. Semejante tesis, en ocasiones, se ha sostenido de manera pedestre y, en otras, más extensamente.

Un libro reciente titulado Importación de armas en la guerra civil española. Discrepancias historiográficas con Ángel Viñas deja de manifiesto que es insostenible. Debido a Lucas Molina y Rafael Permuy, aniquila esa tesis de una vez y para siempre. Lucas Molina es uno de los mejores historiadores militares del momento y Rafael Permuy une a esa misma condición un conocimiento extraordinario del armamento derivado siquiera en parte de su condición militar. Molina y Permuy demuestran, entre otras cuestiones, en esta obra indispensable que, primero, no es verdad que las armas recibidas por el ejército de Franco fueran más y mejores; segundo, que no es verdad que el Ejército popular de la república contara con menor y peor ayuda militar y, tercero, que no es verdad que ese supuesto abandono fuera la causa de la derrota en la guerra civil. Por el contrario, mediante un examen riguroso y unidad a unidad de la artillería, los blindados y la aviación lo que queda de manifiesto es que hasta 1937, el bando republicano tuvo una superioridad clara en número y material que no supo aprovechar. El ejército rebelde fue asegurando, paso a paso, la victoria, pero no fue por contar con más y mejores armas. Las cifras son tan contundentes; las descripciones, tan exactas y los datos, tan irrefutables que a los defensores de la leyenda de la república solitaria y peor armada lo único que les queda es entonar la palinodia y reconocer sus groseros errores. El magnífico libro de Molina y Permuy no entra en el terreno político, pero la tesis hubiera podido ser la misma porque si, por ejemplo, Gran Bretaña – como he documentado ampliamente en varios de mis libros – no simpatizó con el Frente popular no fue porque abandonara a una supuesta democracia sino porque le constaba ya en 1936 que no era sino un proyecto totalitario que aspiraba a sovietizar España. Defender lo contrario a estas alturas es como escribir el Mortadelo aunque sea desde una cátedra. Por si acaso, lean pronto el libro porque si la nueva ley de memoria histórica prospera podrían ir a la cárcel por atreverse a hacerlo.







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