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La Historia de España en sesenta personajes (I)

17/07/2014
Publicado en Artículos La Razón, Historia
A principios del verano me comunicaron de La Razón que tenían intención de potenciar el periódico durante estos meses añadiendo un suplemento de Historia. A mi me ofrecían escribir todos los días una biografía breve que permitiera recorrer la Historia de España en cincuenta nombres. Les ofrecí setenta y, al final, nos quedamos en sesenta supongo que es por que son los que encajan en julio y agosto. Mi intención es poder compartir estos mismos personajes con los visitantes de esta página. Dios mediante, lo haré cada jueves y espero que los lectores los disfruten. Empezamos con eso que se denomina la proto-Historia y con el monarca de un reino legendario, pero no ficticio.

ARGANTONIO, EL EMPERADOR DEL MEDITERRANEO OCCIDENTAL

Quien más quien menos ha oído hablar de monarcas como Aquiles, Agamenón u Odiseo que lucharon por imponer la hegemonía griega sobre el Mediterráneo oriental enfrentándose con troyanos y, posteriormente, con fenicios y egipcios. Menos conocido y, sin embargo, más importante fue la existencia de un próspero reino situado en el sur de España, en las inmediaciones de la actual Sevilla y conocido con el nombre de Tartessos. A él huían los refugiados políticos del otro lado del Mediterráneo, como indica el libro bíblico del profeta Jonás, y con él comerciaban profusamente griegos y fenicios. Su rey más relevante fue Argantonio, un término griego que significa “hombre de plata”. Las fuentes helénicas lo describen como un monarca protagonista de una política de alianzas comerciales y militares sustentada en la explotación de las riquezas mineras – especialmente bronce y plata - de Tartessos. Su influencia quedó de manifiesto al ayudar a los focenses a combatir la expansión persa en el Mediterráneo oriental o al intentar impedir el estrangulamiento del comercio fenicio a manos de Asiria. Las fuentes romanas y griegas le atribuyen una vida centenaria y un reinado de ochenta años – 630 a. de C. – 550 a. de C. – lo que no resulta imposible dado algunos paralelos en la Historia antigua. Hay quien, por el contrario, prefiere pensar que, en realidad, Argantonio dio un nombre a una dinastía y que sus sucesores tuvieron el mismo nombre. Fuera como fuese, su desaparición fue el preludio a la decadencia de Tartessos. En 535 a. de C., década y media después de su muerte, etruscos y cartagineses derrotaron a los griegos en la batalla naval de Alalia y cortaron la ruta comercial que unía el Mediterráneo oriental con Tartessos. En 500 a. de C., Cartago atacó directamente el reino hispano sitiando su capital. Cartago tomó Tartessos y derribó sus murallas marcando su final como potencia. Sin embargo, los tartessios no se extinguieron. Cuando los romanos llegaron a la misma región denominaron Bética al antiguo Tartessos y al río del mismo nombre, lo llamaron Betis. A pesar del paso de los siglos, no pudieron sino hacerse eco de la relevancia de aquel reino que había sido una potencia en el Mediterráneo occidental.

Próxima semana: Indíbil y Mandonio







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