Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Historia de dos ciudades

11/04/2018
Publicado en Lecturas – y películas – recomendables
“Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos…”. Con esas palabras iniciales, comenzaba Charles Dickens una lúcida descripción del período de la Revolución francesa y su impacto no sólo en Francia sino también en su tierra natal.

Es sabido que Dickens mostraba una especial sensibilidad social. Menos conocido es que poseía un nervio acentuadamente cristiano que lo llevó a escribir una Vida de Jesús para sus hijos o los cuentos de Navidad que incluso provocaron la admiración de Marx y Engels. De la suma de estos aspectos, surgió una visión llamativa e imparcial de su tiempo. Es lo que se puede contemplar en Historia de dos ciudades. Dickens logró en sus páginas, centradas en París y Londres, mostrar que el cerrilismo de las castas privilegiadas acabó desencadenando una revolución evitable; que hubo no poco de justicia en la explosión social y que, al mismo tiempo, la revolución desató una violencia vengativa, negra y cruel. Leí Historia de dos ciudades cuando tenía diez u once años. Me impresionó el despotismo de Luis XVI y los procesos arbitrarios cuya finalidad era aniquilar a los disidentes; me subyugó la manera en que los sans-culottes se apoderaban de las calles y creaban una situación de brutal crueldad, pero lo que más me abrumó es que, incluso en medio de esos tiempos, el amor, la lealtad, la nobleza o la amistad persisten. No sólo eso. Incluso se enfrentan con las situaciones más angustiosas. No voy a desvelar el final de la novela que, como habitualmente sucede en Dickens, resulta absolutamente magistral. Sí puedo adelantar que en las últimas páginas, el genial escritor inglés logró aunar todos los aspectos esenciales de su obra. Por un lado, describió la realidad del género humano y, por otro, señaló que incluso frente a sus peores manifestaciones cabe una respuesta noble, tan noble que constituye un eco ético del sacrificio de Jesús en el Calvario.







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