Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Hasta siempre, admirado Pedro

09/01/2018
Publicado en Actualidad
Estas Navidades falleció el gran actor español Pedro Osinaga. Escribí este artículo sobre él. Espero que lo disfruten.

Hace ya años, en una conversación con el malogrado Gustavo Pérez Puig, salió a colación su Doce hombres sin piedad, que marcó un hito en la Historia de la televisión española. Gustavo me confesó entonces que había intentado realizar una nueva versión del drama, pero que le había resultado imposible. La razón – bien triste - es que ya no había doce actores a la altura de los que formaron el elenco original. De hecho, el único que quedaba entre nosotros, Pedro Osinaga, nos abandonó hace unos días. Era Pedro un personaje verdaderamente excepcional propio de esa estirpe de grandes intérpretes que se van cuajando cada día sobre las tablas del escenario teatral y que, como los vinos buenos, mejoran con los años. Pocos, muy pocos han obtenido en el teatro español un éxito semejante a su Se infiel y no mires con quién que se mantuvo imbatible durante más de una década; pocos lograron también su prodigiosa versatilidad. Que Pedro Osinaga fue un príncipe de la comedia en España no admite discusión. Cualquiera que haya visto su duelo interpretativo con Ismael Merlo en Cuidado con las personas formales se percató de la rapidez, la fuerza, el talento que depositaba en el desempeño de su labor. Supo ser truhán, sinvergüenza, ingenuo, enamorado, tímido, descarado sin que en ningún momento abdicara de aquella sonrisa inigualable que lo caracterizó hasta su último trabajo. Pero eso era sólo la punta del iceberg porque Pedro Osinaga supo destacar en la zarzuela, en la revista y en las apariciones, cada vez más esporádicas, en el cine y en la televisión. Lo entrevisté hace algo más de un lustro y de aquel encuentro conservo, por un lado, la satisfacción de haber conocido personalmente a quien tantas horas de sana diversión me había dado, pero, por otro, el pesar de comprobar que no podía abarcar todo su talento en algo más de media hora y que se nos habían quedado muchas y sabrosas historias en el tintero sobre las que no pudimos departir aquella noche. Con su fallecimiento, precedido por una de las dolencias más terribles que pueden recaer en un actor, ha desaparecido uno de los poquísimos grandes del arte de Talía que aún estaban entre nosotros. Para mi quedan los recuerdos agridulces de unos Estudio 1 que hoy resultarían imposibles y de unas funciones inolvidables e insuperables. Descanse en paz.







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