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Esperanzas realistas

31/12/2016
Publicado en Actualidad
Se acerca el fin de este año 2016 y, como la mayoría de los mortales, tengo algunas ilusiones respecto al 2017. He de reconocer que he intentado circunscribirlas al terreno del realismo para procurar no llevarme desilusión alguna. Quisiera darles algunos ejemplos de esas esperanzas que son – me consta -modestas.

El año que viene, por ejemplo, volveré a ver La gran evasión en la esperanza de que la moto de Steve McQueen no se estrelle contra la alambrada mientras lo persiguen los soldados alemanes y así pueda escaparse del campo de concentración e incluso llegar a cruzar los Pirineos como James Coburn, su compañero de cautiverio. También cuento con que Lara vuelva la cabeza y vea al doctor Zhivago en el tranvía justo cuando él acaba de descubrirla entre la multitud que circula por el centro de Moscú y así se reencuentren y vivan para siempre felices. También tengo confianza en que, en El tercer hombre, Allida Valli, este año de 2017, no pasará de largo en el cementerio de Viena sino que se fundirá en un apasionado abrazo con Joseph Cotten que lleva varios minutos esperándola apoyado en un automóvil. Me atrevo incluso a pedir que Ingrid Bergman no se suba a ese avión envuelto en la niebla y se quede al lado de Humphrey Bogart en una Casablanca que pronto será liberada por las fuerzas aliadas. Hasta cuento con que, efectivamente, mañana sea otro día y Escarlata O´Hara se reunirá con Rhett Butler porque la verdad es que a éste, aunque lo haya dicho, no le importa un bledo lo que pueda sucederle a su esposa. Tengo también la esperanza de que Jude Law no sea alcanzado por la bala y pueda vivir enamorado el resto de su existencia en Cold Mountain. Creo que incluso cuento con motivos razonables para esperar que la banda de Caldera abata a alguno menos de los siete magníficos y así Yul Brynner y Steve McQueen no partan solos de regreso al norte. Es más. Me comprometo a volver a ver todas estas películas para ver si en 2017 sucede lo que siempre quise que sucediera en ellas. Porque yo soy realista y no se me ocurriría pensar que en el próximo año Montoro no va a seguir subiendo los impuestos o que no aumentará más un paro que lleva cuatro meses seguidos engrosando sus filas. Tampoco espero que el nacionalismo catalán deje de ser voraz con el consentimiento del gobierno o que no sigan apareciendo nuevas noticias inquietantes sobre el terrorismo islámico y la necedad occidental. Menos si cabe espero que la ideología de género y la dictadura de lo políticamente correcto aflojen el dogal con que van estrangulando las libertades. No. Yo me limito a pedir lo medianamente posible. “Lara, por favor, date la vuelta. El doctor Zhivago te mira desde la ventanilla del tranvía. El futuro es vuestro”.







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