Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




Blog

El incombustible Ángel Gutiérrez

02/12/2014
Publicado en Teatro
Hace aproximadamente dos años, desde el diario La Razón lanzaba yo un grito en petición de ayuda para el Teatro de cámara Chéjov de Madrid. Su director, Ángel Gutiérrez, me había contado cómo la crisis y la subida de impuestos estaban estrangulando su sala amenazando con el cierre.

Para los que no lo sepan, Ángel Gutiérrez es una de las figuras más extraordinarias del teatro español de los últimos cincuenta años. Niño de la guerra, educado, reconocido y premiado en la URSS donde colaboró, entre otros, con Tarkovsky, decidió en los años setenta regresar a la patria de la que se había marchado, literalmente, bajo las bombas. Para los que soñaban con el triunfo de utopías de izquierdas, Gutiérrez era incómodo ya que venía de la principal y no dudaron en hacerle la vida imposible. De aquel acoso, logró zafarse creando una sala excepcional, el Teatro de cámara Chejov, ubicado cerca de la calle Atocha. Los que asistimos a sus funciones somos testigos de que sumaban originalidad, meticulosidad y creatividad. Pero la crisis económica provocada por ZP y la presión fiscal de Montoro eran dos monstruos excesivos. Durante un tiempo, Gutiérrez confió en que la Comunidad de Madrid – que lo había condecorado – podría ayudarlo, pero no tardó en darse cuenta de lo vana que era la esperanza. Dicho sea de paso, a esas alturas yo estaba más que convencido de la vaciedad de la esperanza, pero no quise darle a Ángel un disgusto adelantándoselo. Luego antiguos colaboradores suyos lo echaron de la sala. Finalmente, una universidad privada se interesó por su obra. Me cuenta Ángel que la entidad educativa – de corte piadoso para más agravante - se aprovechó para quitarle el teatro abusando de su ingenuidad. Los artistas pocas veces son buenos gestores y no resulta muy complicado engañarlos. En su vileza, incluso le despojaron del logotipo, una gaviota chejoviana que para él en especial había diseñado un artista ruso. Cualquiera se habría hundido por el peso de los reveses, de la enfermedad y de los años. Gracias a Dios, no ha sido el caso de Ángel Gutiérrez. Secundado por actores fieles como los inefables Germán y Checa a los que he contemplado siempre con enorme agrado, me entero de que ha logrado recuperar al menos la gaviota y que, ahora como Teatro Chéjov a secas, vuelve a representar Las noches blancas de Dostoyevsky y El oso chejoviano en el Centro ruso de Madrid de la calle Atocha n. 84. Demuestra por enésima vez que es incombustible y esa circunstancia me llena de alegría. Sin embargo, no puedo impedir que los ojos se me empañen. El caso de Ángel Gutiérrez confirma por enésima vez que España puede ser pavorosamente ingrata con los mejores, esos mejores que tienen razones sobradas para lamentar haber vuelto o para no regresar jamás.







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