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El collar de la paloma

13/09/2017
Publicado en Lecturas – y películas – recomendables
El islam español demostró desde sus inicios una exasperante incapacidad para crear un sistema político estable. El califato creado por Abd-ar-Rahmán III resultó brillante, pero no pasó de ser una estrella que declinó de forma acelerada tras la muerte de Almanzor. Luego vino la fitna, la división entre reinos de taifas que tuvieron que recurrir a los fanáticos integristas del norte de África simplemente para retrasar la Reconquista.

Sin embargo, al lado de esa incompetencia, brotó una belleza artística con escasos paralelos en la época. El Tauq al-hamama, es decir, El collar de la paloma es uno de sus ejemplos más significativos. Su autor, el andalusí Ibn Hazm, escribió millares de páginas en un ejemplo más de que el genio suele ser fecundo. Sabía sobradamente que la sociedad en la que vivía estaba destinada al aniquilamiento. La corrupción de los políticos, la mezquindad de los administradores, el empuje del norte, el gasto desaforado y la ceguera social lo ponían de manifiesto de forma indiscutible. Sin embargo, Ibn Hazm, dolorosamente consciente de la realidad, buscó refugio en el amor y en la relación con Dios. El collar de la paloma es, precisamente, un hermosísimo tratado sobre el amor. Lo leí por primera vez en español hace ya décadas y luego me he recreado en distintas ocasiones en el texto árabe que es de una belleza tan exquisita como las filigranas trazadas en el marfil por un artesano. Redactado en Játiva, en la cercanía del mar, en torno al año 1023, Ibn Hazm logró consignar las más diversas formas del enamoramiento y del amor y adornarlas con poesías de una luminosidad extraordinaria. De la piel de la mujer a la oración al Único, sus líneas transcurren en una clara demostración de que hay realidades que superan con mucho la miseria que puede llegar a rodearnos y, sobre todo, de que esas realidades perduran en medio de la decadencia e incluso del caos.







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