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Diez sugerencias para 2018

01/01/2018
Publicado en Actualidad
El pasado 2017 – que acaba de terminar – ha sido un año extraordinario. Lo concluyo – ya les daré más detalles - con el ofrecimiento de una cátedra desde la que me ocuparía, sobre todo, de dirigir tesis, con la posibilidad de un programa de televisión y con invitaciones hasta el 2019. Hace tan sólo un par de semanas, por añadidura, rechacé el ofrecimiento de regresar a España para dirigir un periódico.

Sinceramente, creo que hace años que juego en ligas internacionales y aunque España sigue teniendo un más que relevante lugar en mi corazón no me puedo circunscribir a ella como sucedía hace pocos años. 2017, con todos los matices que se quieran – como el malhadado viaje a Paraguay cuyos billetes de avión no me han pagado todavía en su totalidad sin que yo comprenda cómo no se les cae la cara de vergüenza – fue un año extraordinario y, Dios mediante, 2018 será mucho, muchísimo mejor. No les oculto que sigo todavía recuperándome del cansancio acumulado y, de hecho, interrumpiré mis posts hasta el día 8 de enero a fin de poder descansar. Con todo, he decidido no detener mis posts sin antes brindarles unas sugerencias para este año que comienza hoy.

1. No se deje dominar por la ansiedad. Todo apunta a que este año va a ser morrocotudo teniendo en cuenta las nuevas subidas de impuestos, la alcantarilla de Cataluña y la gente que gobierna – es un decir - pero, con todo y con eso, aunque haya situaciones que no pueda arreglar, el año concluirá al cabo de doce meses y la vida continuará. Preocupaciones no las justas; las menos. 2. No deje que lo conduzcan a empujones. Jesús dijo que había que observar los lirios del campo y las aves del cielo para entender lo que pasa. No podrá hacerlo sin tomarse tiempo para reflexionar con calma. Por eso, no permita que los políticos, los medios y otros expertos en manipulación lo aceleren engañándolo. Contemple sólo la realidad de las cosas y no se deje manipular por otros. Reflexione sobre la verdad y sobre cómo manejarla. No permita que otros piensen por usted. 3. Sea aunque no tenga. Lo que haya ganado honradamente con su esfuerzo intentará quitárselo, con razón o sin ella, el Montoro de turno y más en este año en que el Banco Central Europeo va a dejar de comprar la deuda pública. Razón de más para que no ponga su corazón en lo material. Céntrese en su interior porque lo que usted sea por dentro nadie podrá arrebatárselo jamás. 4. Saboree cada segundo agradable. Los buenos momentos – doy fe de ello - no van a regresar, pero sí podrán quedar almacenados para aquella época difícil en que necesite recuerdos que endulcen su vida. Saboréelos como un buen vino sin dejar que la nostalgia lo venza. 5. No espere soluciones de los políticos. Ya tienen bastante con sortear escándalos, no acabar en el banquillo o mantener colocada a su gente. Tiempo para pensar en usted – en el supuesto de que desearan hacerlo - les queda poco, la verdad. Así que no se haga ilusiones. Como crea usted que le van a arreglar algo, lo va a lamentar. 6. Cuide de sus amigos. Los verdaderos valen más que oro en paño. Los distinguirá porque si vienen mal dadas seguirán a su lado. En cuanto a los otros, si los pierde y demuestran ser unos ingratos, no se duela. La pena es que no quedara antes de manifiesto su verdadera naturaleza. 7. Escuche, pero sin compromisos. Sea especialmente cuidadoso con los que lo adulan, lo envidian o lo aborrecen. Y tampoco pierda el tiempo. Por regla general, el suyo es más valioso que el de los pesados que no tienen ningún problema en hacérselo perder. Si se le acerca alguien que no para de hablar y no dice nada, que parece saber de todo y no sabe, en realidad, nada… huya de él como de la peste. 8. Pase de aquellos que sufren porque a usted le van bien las cosas. Sólo faltaba que tenga usted que quedar a merced de los envidiosos. Allá ellos si desean amargarse la existencia porque a usted le va bien en algo. Si se quieren condenar que se condenen. 9. Lea con calma y atención la Biblia. Los tiempos son difíciles y todo se tambalea. A decir verdad, más de lo que pueda parecer a primera vista. Precisamente por eso, resultan indispensables para la vida cotidiana las verdades eternas y ésas no las va a encontrar en ningún hombre y 10. Confíe en Dios. Guste o no, es mucho más seguro que el gobierno, el sistema bancario, el cobro de las pensiones o el Fondo Monetario Internacional y esperemos que no tenga usted que comprobarlo de mala manera. Nadie lo escuchará, lo guardará y lo protegerá como El y además no cobra por ello. Dicho lo cual: les deseo un próspero y sosegado año 2018. Y, si no sucede nada especial, hasta el día 15 que, Dios mediante, regresaré con más posts y, posteriormente, con las emisiones de La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!







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