Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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De Zaytsev a Kyle

17/03/2015
Publicado en Actualidad, Cine
​Hace unas semanas vi la última película de Clint Eastwood sobre un francotirador norteamericano destinado en Iraq.

Historia por historia, me ha resultado imposible no recordar Enemigo a las puertas donde se narraba la odisea de Vasili Zaytsev, un francotirador ruso que combatió en Stalingrado. De la eficacia y patriotismo de ambos tiradores poco o nada se puede discutir. Zaytsev se enfrentaba con un enemigo despiadado que dio muerte a millones de sus compatriotas y Kyle decidió alistarse en el ejército cuando vio las imágenes de los atentados del 11 de septiembre convencido de que era lo mejor que podía hacer para proteger a su esposa y a su nación. Sin embargo, la comparación de las dos historias acaba dejando un regusto amargo. Zaytsev había nacido bajo el dominio del primer estado totalitario de la Historia, un estado cuya brutalidad aparecía recogida en las primeras escenas de la mencionada cinta. Sin embargo, a pesar del NKVD y de la propaganda, a pesar de Stalin y de los comisarios políticos, resulta difícil cuestionar que se enfrentó con una invasión que, de haber triunfado, hubiera significado el final de sus gentes y de su cultura. En Stalingrado, se decidía si Hitler acabaría imponiéndose en el este de Europa y, con ello, en todo el continente o si podía ser derrotado. La sensación que se percibe observando la peripecia de Kyle es, sin duda, no menos dramática, pero resulta especialmente inquietante. La guerra ha adquirido una sobrecogedora sofisticación – Kyle puede estar inmerso en una conversación telefónica con su esposa a la vez que busca objetivos tumbado en una terraza de Iraq – pero, en este caso, no nos transmite ni lejanamente la misma capacidad de convicción. No alcanzamos a ver lo que puede justificar un patrullar eterno por las calles de una ciudad iraquí ni tampoco qué vínculo hay – si lo hay – entre ese conflicto inacabado y los atentados del 11-S. Y, por supuesto, no son pocos los soldados que sienten que lo razonable o legítimo de su tarea no va más allá de obedecer las órdenes recibidas. Se mire como se mire, la relación entre los enclaves míseros de un país de Oriente Medio y la vida de las gentes de Texas o Indiana es imposible de percibir y más cuando implica, por pura supervivencia, acabar con la vida de niños o mujeres que pretenden, a su vez, matarte a ti y a tus compañeros. Los francotiradores permanecen, pero cada vez cuesta más creer en las guerras.







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