Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de sesenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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De los chocolateros, Paquito

24/07/2014
Publicado en Actualidad, Artículos La Razón
Confieso que, en ocasiones, se producen episodios que me sumergen en un profundo estupor. Uno de los últimos ha sido cuando, de manera absolutamente acelerada, en medio de la crisis provocada hace meses por los nacionalistas ucranianos, ha tenido lugar una tragedia aérea e, inmediatamente, se ha culpado de ella a Rusia, en general, y a Putin, en particular.

​ No ha sido ciertamente casual que, en paralelo, ese chocolatero llamado Poroshenko que ahora es presidente de Ucrania exija que se considere terroristas a los pro-rusos del Donetsk. En otras palabras que se condene a los que son atacados por el delito de hablar ruso y se siga silenciando la brutal represión llevada a cabo por los ucranianos entre la población civil sin excluir ancianos, mujeres y niños. Personaje tan clave en la política de Estados Unidos como Ron Paul ha sido de los primeros en señalar que a nadie que conozca la situación le entra en la cabeza que Putin pueda estar detrás de un episodio semejante remachando el argumento con la afirmación de que los terroristas árabes tienen armas americanas y no por eso se culpa de sus crímenes a los Estados Unidos. Pero quizá lo peor sea el olvido de precedentes. Por ejemplo, el 4 de octubre de 2001, el avión comercial ruso TU-154 de la empresa Sibir realizaba un vuelo de Israel a Siberia. A pesar de surcar una ruta internacional sin restricciones, cayó frente a las costas de Crimea falleciendo todos sus setenta y ocho pasajeros y tripulantes. Una investigación del Comité interestatal de aviación estableció que la nave había sido derribada por un misil antiaéreo S-200 lanzado por las fuerzas armadas de Ucrania asentadas en la península de Crimea. El gobierno ucraniano de entonces aceptó su responsabilidad y el pago de indemnizaciones. No es menos cierto que en 2008 – en medio del fervor nacionalista – dio marcha atrás. Con todo, se pudo llevar a cabo una investigación independiente que determinó las responsabilidades. Ahora, no sólo Kíev la obstaculiza – no ha dado explicación alguna sobre el avión de combate ucraniano Su-25 que volaba en las cercanías de la nave derribada - sino que está utilizando un pavoroso drama humano para intentar satanizar como terroristas a todos los que se resisten a ser triturador por el rodillo nacionalista. Si Poroshenko sigue ese camino, el día menos pensado anunciará que los rebeldes tienen armas de destrucción masiva y exigirá la intervención de la NATO. Por eso, de los chocolateros, yo me quedo con Paquito.







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