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De izquierda a derecha (VI): VOX

15/12/2015
Publicado en Actualidad, De izquierda a derecha
Llegamos al final de este breve recorrido y lo hacemos con VOX. De manera muy resumida hay que decir que VOX es un partido político formado por gente escindida del PP a causa de la traición a sus principios que han protagonizado Rajoy y sus secuaces, y por votantes de centro y derecha profundamente decepcionados por lo que han visto en el gobierno en estos últimos cuatro años.

No sorprende que el gobierno de Rajoy - ¿para qué vamos a negarlo? – haya sometido a VOX a una persecución despiadada cuya única finalidad es detener una hemorragia de votos por la derecha. Me consta que son tantas las traiciones de Rajoy y su PP que, al final, esa hemorragia se va a producir igual en dirección a Ciudadanos e incluso Podemos, pero eso Mariano no podía preverlo hace un año y medio. Los argumentos para la exclusión de VOX son peregrinos por mucho que se repitan. Si se trata de que sólo aparezcan en los debates los partidos con representación parlamentaria, ni Rivera ni Iglesias deberían haber estado. Bien es verdad que Rajoy cuenta con pactar con Rivera y piensa que Iglesias si acaso le quitará votos al PSOE. La realidad es que el acoso contra VOX no ha concluido y uno de sus últimos episodios – cuando esto se publique no me extrañaría que se hubiera producido alguno más – ha sido el de secuestrar su propaganda electoral por el terrible crimen de llevar la bandera de España. Naturalmente, cuando el PSOE andaluz utilizó de la misma manera la bandera de Andalucía a nadie le pareció que tuviera lugar ninguna acción inadecuada.

De manera fácil de comprender, VOX reúne a gente de diversas inclinaciones aunque, por encima de eso, plantea propuestas que más que partidistas deberían ser de sentido común.

Por ejemplo, yo coincido con VOX en que la desaparición del estado de las autonomías sería una verdadera bendición, pero también coincido en que una simple reestructuración del gasto público ya resultaría un avance colosal en terrenos como la deuda o el déficit.

También coincido con VOX en su defensa de la vida – una batalla en la que el PP lo ha dejado solo – o en la crítica a la ideología de género, algo en que sólo es acompañado por Ciudadanos.

También coincido con VOX en la bajada de impuestos, un tema en el que ya todos advierten que van a seguir subiéndolos salvo el PP que lo escamotea, pero que también seguiría por esa vía de volver a gobernar.

También coincido con VOX en su visión del terrorismo y del trato que se merecen las víctimas, algo que en lo que el PP ha traicionado también a sus electores.

Con todo, ocultaría la verdad si no reconociera que hay cuestiones que no me agradan en VOX. Por ejemplo, creo que ha tenido poca sabiduría a la hora de escoger a algunas figuras. Su elección de Vidal-Quadras para el parlamento europeo posiblemente impidió por muy poco que VOX entrara en la eurocámara y desde ahí pudiera dar un salto notable a la política nacional. Por ejemplo, permitir que en la cercanía – casi intimidad – de VOX aparezca una figura del empresariado mediático no caracterizada precisamente por su ejemplaridad lo que no sólo perjudica a este partido sino que además transmite la impresión de que es la caverna cuando, en realidad, tiene propuestas novedosas y dignas de tener en consideración. Finalmente, VOX no ha logrado desprenderse de un aura confesional que a mi personalmente me desagrada y que a muchos espanta. Me parece digno de encomio que VOX señale los abusos que se puedan cometer contra la iglesia católica y en eso cuenta con mi apoyo. Sin embargo, al igual que aprecio que VOX pretenda que sean los afiliados los que mantengan a partidos y sindicatos, apreciaría no menos que también defendiera que los creyentes sean los que mantengan a las distintas confesiones y así la iglesia católica deje de merendarse el 1 por ciento del PIB. Con esa posición, VOX pierde mucho y no gana nada y no lo gana porque, para remate, la Conferencia episcopal se ha ido siempre con quien más dinero le ha dado aunque se llamara José Luis Rodríguez Zapatero o Jordi Pujol.

Tampoco termino de ver coherencia en sus planteamientos económicos más allá del bien notable de insistir en aportar racionalidad al gasto público. Algunos de los personajes de VOX mantienen un punto de vista económicamente liberal y me parece bien, pero no faltan los que defienden a capa y espada la doctrina social de la iglesia católica y su visión asistencialista que tanto ha hecho para arrastrar a los españoles a pulsiones de izquierda donde papá estado acaba arreglando todo. Cómo va a solucionar esa inmensa contradicción VOX es algo que ignoro, pero o se espabila pronto o quizá se le acabe el tiempo para poder hacerlo.

¿Debería no votarse a VOX porque no es voto útil? Yo, personalmente, creo que todo voto es útil y que uno debe votar en conciencia. Por otro lado, no sé cómo beneficiaría a alguien que se identifica con VOX el votar en su lugar al PP o a Albert Rivera. Creo además y con todas las discrepancias que he señalado que el voto a VOX es un voto muy relacionado con los principios. Apoyar a VOX es casi un deporte de riesgo en el que el peor enemigo es la derecha representada por el PP en el gobierno, pero por eso ¿debería darse el voto a Rajoy? Si uno tiene una inclinación ideológica hacia la derecha de ideas y no de trinques, si cree que los principios deben pesar más que la utilidad a la hora de votar y si está convencido de que determinados debates deben ser discutidos, posiblemente el voto más razonable sea el de VOX.

FIN DE LA SERIE







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