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De izquierda a derecha (II): Podemos

26/11/2015
Publicado en Actualidad, De izquierda a derecha
Estando en Lima estos días de atrás me enviaron una página de prensa con la letra y la firma de varios políticos españoles. El único del que se podía asegurar que dice la verdad era Pablo Iglesias.

Entendámonos. Imagino que los otros políticos no siempre mienten y a Iglesias se le escapará un embuste de vez en cuando, pero, en términos generales, el único de los que yo vi que dice la verdad por sistema es el cabeza máxima de Podemos. Quizá eso explique que Pablo Iglesias haya alabado a Hugo Chávez una y otra vez o que no haya ocultado sino reconocido el apoyo que su programa de televisión recibe de la dictadura de los ayatollahs. Pablo Iglesias es, además de elocuente y avispado, sincero y desea realizar un cambio revolucionario de izquierdas que lance a la basura el régimen de la Transición e implante otro al estilo chavista. No creo que en ello haya sólo deseo de poder – no se percibe más en la letra de Iglesias que en otros – sino convicción. Iglesia se cree lo que dice y su gran drama es que no podrá llegar nunca al poder como lo hizo Chávez porque España no es Venezuela y ni siquiera Ecuador o Bolivia.

Para colmo de males, la propuesta de Podemos – salvo para algunos personajes como Monedero cuya página web muestra cómo le gusta hacerse fotos al lado de intelectuales de izquierdas generalmente desconocidos por el gran público, quizá con la excepción de algún teólogo de la liberación - sólo cuenta con posibilidades de apoyo en sectores más que irritados con la política española. En realidad, es lógico. Podemos no puede arrodillarse más ante el lobby gay de lo que lo hizo ZP; no puede ser más nacionalista en Cataluña que Convergencia; no puede ir en las Vascongadas más allá que ETA-Bildu; no puede repetir más la falacia de la Memoria histórica que el PSOE o IU e incluso apenas tiene margen para ir mucho más allá a la hora de subir impuestos que Montoro. En lo único en que Podemos es original es en intentar no higienizar sino liquidar totalmente el sistema y por ahí, a día de hoy, no hay mucha gente que lo quiera seguir. Bien está quejarse del automóvil viejo, pero de ahí a destrozarlo a martillazos antes de tener un sustituto mejor va un abismo.

Para desgracia de Podemos, el cansancio, la grima e incluso la ira contra la clase política comenzaron hace meses a canalizarse a favor de Albert Rivera que también es joven, que no pretende destruir sino reformar y que tiene una planta mucho mejor que Coleta morada. Si Podemos está retrocediendo en las últimas encuestas se debe no poco a esa circunstancia y al añadido de que muchos de los seguidores de primera hora ya están bastante desengañados tras ver como el sistema asambleario, tan cacareado en los inicios, ha pasado a ser sustituido por el centralismo democrático que decía Lenin. Añádase a esto las historias nada ejemplares protagonizadas por Monedero, Errejón o la antigua novia de Iglesias y las ocurrencias, no por ridículas menos caras, de alcaldes y alcaldesas de la formación y se comprenderá que si Podemos ronda los resultados del PCE de Carrillo pueda darse con un canto en la coleta.

Si creen en la posibilidad deseable de una revolución chavista; en una subida de impuestos que vaya más allá de la de Montoro – sí, ya se que resulta casi imposible de imaginar - y en la limpieza de los establos de Augias del sistema actual por un grupo de jóvenes airados y, en general, sin mucha sustancia, Podemos es una buena opción para su voto.

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