Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




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Consumación final en Auchswitz

24/04/2018
Publicado en Historia
Corresponde al gran historiador del Holocausto Raul Hilberg el haber señalado con documentada minuciosidad el origen de las leyes antisemitas del nazismo.

En paralelos escalofriantes, Hilberg ya mostró, por ejemplo, cómo la prohibición de matrimonios con judíos comenzó con el concilio de Elvira (306), la exclusión de los oficios públicos se ordenó en el concilio de Clermont (535), la quema de libros judíos se decretó en el XII concilio de Toledo (681), el mantenimiento de la iglesia católica por los judíos se decidió en el concilio de Gerona (1078), la marca amarilla que señalaba a los judíos se implantó en el IV concilio de Letrán (1215), la prohibición de construir nuevas sinagogas se decidió en el concilio de Oxford (1222), los ghettos obligatorios quedaron asentados en el concilio de Breslau (1267), la conversión al judaísmo fue definida como herejía en el concilio de Maguncia (1310) o la imposibilidad de que los judíos obtuvieran grados académicos se impuso en el concilio de Basilea (1434). Las matanzas masivas tuvieron lugar durante las cruzadas, pero también en los pogromos españoles de 1391. ¡Todavía hoy en España se conmemoran supuestos asesinatos rituales cometidos por judíos y se les niega la recuperación de sinagogas! La enumeración de Hilberg – sólo cito algunos ejemplos – muestra que los horrores del Holocausto contaban con todos y cada uno de sus precedentes antes del siglo XV. Es cierto que las normas antisemitas – no pocas veces acompañadas de pogromos – en naciones como la Austria o la Polonia de entreguerras ayudaron a mantener vivo el caldo de cultivo. No en vano, el mismo estado Vaticano tenía una legislación que le permitía, por ejemplo, secuestrar a los niños judíos a los que hubiera podido bautizar su aya como fue el trágico caso, entre otros muchos, de Eugenio Mortara. El largo y terrible maceramiento de un antisemitismo rociado con agua bendita duró un milenio y medio y por eso casi nadie, judíos incluidos, reaccionó frente a las leyes de Nüremberg. Eran la repetición del horror de siempre. Sin embargo, la guerra más terrible de la Historia abrió una nueva puerta, la de utilizar la ciencia con fines criminales desembocando en Auchswitz. En esta semana del Holocausto, deberíamos recordar que nada se produce de golpe sino que la consumación final es precedida por siglos de ebullición. Da lo mismo que sea en el centro de Europa que en Cataluña.







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