Ayudas y contribuciones
Funciona con Kickstarter Queridos amigos: como ustedes saben el programa La Voz se realiza con un equipo reducido – aunque me atrevo a decir que excelente e incluso inmejorable – con un director y alguno de los colaboradores que no han percibido un solo céntimo por su labor. El programa no cuenta con medio económico alguno y, de la manera más firme y consciente, no percibe ingresos por publicidad pública o privada.

Hoy comenzamos un nuevo crowdfunding con la misma empresa estadounidense con que lo realizamos el año pasado. La meta está en reunir la cantidad total de setenta mil dólares por la sencilla razón de que, a pesar de que son muy modestos los sueldos del personal, los gastos se han incrementado más que considerablemente. Otro año más, el director y alguno de sus colaboradores seguirán sin percibir pago alguno por su labor.

Como en otras ocasiones anteriores, nos limitamos a cumplir con nuestro deber, a esperar que la gente responsa y a confiar en Dios. Es nuestro deseo que a este crowdfunding contribuyan los que escuchan La Voz y consideran que merece la pena mantener un programa que es libre y veraz, entre otras razones, porque – insistimos en ello - no depende de publicidad privada e institucional. Con todo, si no hay gente suficiente que desee mantener abierta esa ventana a una información libre e independiente, lo aceptaremos. Los oyentes lo habrán decidido, cerraremos el programa y a nosotros nos quedará la satisfacción de haber perdido mucho dinero, pero, al menos, haber servido a los demás hasta donde pudimos. A continuación, nos dedicaremos a otras tareas en beneficio de nuestros congéneres. Hay mucho campo por trabajar y, con seguridad, no nos faltarán causas nobles a las que dedicarnos. En cualquiera de los casos, gracias adelantadas por lo que suceda.

Si desean colaborar para que este espacio de libertad y verdad pueda escucharse desde Groenlandia a la Tierra del fuego pueden conseguirlo haciendo click en los enlaces a continuación. Este año, por segunda vez, realizamos el crowdfunding via Kickstarter, el sistema más seguro disponible en Internet para recaudar fondos, que sólo se emplearán en los gastos derivados del programa La Voz. God bless ya!!! ¡¡¡Que Dios los bendiga!!!




Blog

Aquella novia vasca

21/03/2016
Publicado en Historia, Memorias
Hace mucho, mucho tiempo, tanto que me parece una vida anterior, tuve una novia vasca. Ese amor adolescente duró unos meses y, como si fuera un cohete, se elevó, apasionado y ardiente, por el espacio hasta que estalló y ya no fue.

Ocasionalmente, he recordado aquella historia acontecida a cuatro décadas de distancia como hoy, al descubrir una foto de aquella muchacha, ya más mayor y con dos hijos pequeños. Mi novia pertenecía a una familia apolítica a pesar de que el abuelo – que era el único que hablaba vascuence – había sido condenado a muerte por los vencedores de la guerra civil, viéndose luego indultado por una condena a trabajos forzados. Anticlericales y difusamente antifranquistas eran, pero nada más. En la época de la Transición – habíamos dejado de salir hacía tiempo – le dio por acudir a reuniones de nacionalistas vascos posiblemente en busca de la identidad política. Curiosamente, la acompañaba una amiga andaluza que – digo yo – iría a rendir homenaje a los vascos que, encuadrados en las tropas de Castilla, expulsaron a los musulmanes de Sevilla en la época de Fernando III el santo. Por aquel entonces, la todavía jovencísima muchacha era nacionalista y, seguramente, tenía sus ribetes de izquierda. Sin embargo, la vida, como es sabido, da muchas vueltas y, poco después, abandonó España para vivir en el extranjero. Había llovido mucho cuando volví a encontrarme con ella. El nacionalismo vasco había desaparecido de su horizonte para dar lugar a una visión cosmopolita, estética y tierna de la existencia. A ninguno de sus hijos se les hubiera pasado por la cabeza reivindicarse como hijos de Aitor. Si alguna vez, ha regresado a orillas del Bidasoa, tengo la sensación de que, más allá del chacolí y las cocochas, no ve mayor aliciente a las Vascongadas. Por supuesto, continúa viviendo fuera de España. Pero ¿y si no se hubiera ido? Pues de no haberse marchado, quizá ahora sería una funcionaria sometida a los nacionalistas para no perder la paga y la pensión; sus hijos andarían brujuleando por el independentismo convencidos de que España los oprime e incluso también aspirarían a entrar en alguno de los meandros de las administraciones locales. La diferencia es clara. El estado de las autonomías, tal y como se ha desarrollado, ha constituido un desastre de dimensiones colosales. Entre sus funestas consecuencias, está la de someter al lavado de cerebro nacionalista a millones de españoles. De él se han salvado los más pensantes o los que se fueron. Como aquella novia vasca.







Licencia de Creative Commons